El Cerro Tronador se encuentra en la Cordillera de los Andes en el límite entre Chile y Argentina. Este imponente cerro marca la división entre dos parques nacionales: el Nahuel Huapi, en las provincias de Río Negro y Neuquen, Argentina y el Vicente Pérez Rosales en la provincia de Llanquihue, Chile.

Cerro Tronador obtiene su nombre gracias a los desprendimientos de hielo en los glaciares, similares al de los truenos. Se encuentra a 3.554 m.n.s.n.m y es el que más se destaca de las montañas dentro del parque nacional Nahuel Huapi. Este posee un total de siete glaciares, sin embargo se encuentra en remisión por causa del calentamiento global.

El Cerro Tronador es el más alto en las cercanías de Bariloche. Para llegar allí, es necesario salir de la ciudad y tomar la legendaria ruta Nacional 40 hacia el sur, rodeando las costas de los Lagos Gutiérrez y Macarde hasta dar con la ruta Provincial 82.

A lo largo del camino, se podrán encontrar varios miradores que permiten disfrutar de las solemnes vistas que regalan los cerros Bonete y Cresta de Gallo. Otra posibilidad, acercarse a las playas de arena que ofrece el Lago Mascardi. Dejando atrás Villa Mascardi, y sí se gira hacia la derecha, hay un camino cercado de bosques autóctonos. Para los amantes de la montaña, pesca y la escalada, esta zona es de una maravillosa belleza, ofreciendo lugares óptimos como el lago Los Moscos y el río Manso que lleva hasta el lago Hess.

Una vez que se arriba al río Manso, nace en la cumbre del Tronador y a lo largo de su recorrido sus colores del agua se van transformando. En el puente Los Rápidos se puede realizar una parada y observar las truchas nadando en el agua cristalina.

Siguiendo con la ruta, el camino se va transformando sinuoso y ascendente hasta alcanzar el pico máximo de altura en el recorrido. Desde aquel punto, es posible observar el valle del río Manso en casi toda su extensión. Continuando hasta Pampa Linda, lugar donde se ofrecen servicios de alojamiento y gastronómicos. A partir de aquí inicia el camino hasta la base del cerro, en el que se halla una confitería donde se puede disfrutar la vista de otros glaciares del Tronador.

El camino ascendente se extiende hasta llegar al último mirador de la excursión, Ventisquero Negro, glaciar que desciende el Tronador y se deslumbra por su color oscuro. Una vez de regreso, hay un desvío del camino que se puede tomar, llega a la cascada de Los Alerces y se puede contemplar una caída de agua de 30 metros de altura.
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